significadode aplu

Descubre el verdadero significado de aplu junto a Apolo

Según la mitología etrusca, Aplu es conocido como el dios del tayo y el trueno. En las representaciones artísticas, se le muestra sosteniendo una vara y ramas de laurel. Además, también es conocido como Apulu.

Es evidente que Aplu tiene su origen en la deidad griega Apolo.

Etimologíaeditar

El dios defensor de la luz y la verdad, también conocido como « Apollon » o « Apellon » por los griegos, « Apollo » por los romanos y « Apulu » o « Aplu » por los etruscos, presenta un origen incierto en cuanto a su nombre. En la antigüedad, se plantearon diversas teorías sobre su etimología, entre ellas, Platón sugería que hacía referencia a la redención y purificación, mientras que Hesiquio se inclinaba por la idea de "el que siempre dispara". En la visión de Plotino, su nombre significaba "no muchos", y para los pitagóricos, representaba el Uno. De hecho, Plutarco afirmaba que los pitagóricos relacionaban nombres divinos con los números, asociando la mónada con Apolo. Otra posible deriva es que su nombre antiguo, Apaliunas, esté relacionado con "padre león" o "padre luz", en referencia a un dios anatolio. Finalmente, los griegos lo vincularon con el verbo "destruir", presentándolo como "aquel que destruye totalmente" al inicio de la Ilíada, provocando enfermedades y muerte entre los aqueos.

Mitologíaeditar

Las primeras menciones literarias sobre el dios Apolo aparecen en las obras de Homero, considerado el fundador de la literatura griega. En la Odisea, se hace referencia a Apolo y es uno de los dioses principales en la Ilíada. Aunque no se sabe con certeza el origen del mito ni hay documentos anteriores, alrededor del siglo VIII a. C. ya era un dios consolidado. En la época en que se compusieron los himnos homéricos, Apolo ya estaba lleno de atributos, lo que dificultaba al poeta elegir por dónde empezar a elogiarlo.

Cuando Hera se enteró de que Leto estaba embarazada de Zeus, prohibió que diera a luz en tierra firme, en cualquier isla o en el continente. Después de vagar, Leto encontró la recién creada isla flotante de Delos, que no era un continente real ni una isla, y ahí dio a luz. Alrededor de la isla había cisnes y Zeus la hundió en el fondo del océano. Más tarde, la isla fue consagrada a Apolo.

Se dice también que Hera secuestró a Ilitía, la diosa de los partos, para impedir que Leto diera a luz. Los otros dioses engañaron a Hera ofreciéndole un collar de ámbar de ocho metros de largo para que la dejara ir. Los mitógrafos coinciden en que Artemisa nació primero y luego ayudó a nacer a Apolo, o que nació un día antes que él en la isla de Ortigia y al día siguiente ayudó a Leto a cruzar el mar para llegar a Delos y dar a luz a Apolo. El séptimo día de Targelión se produjo el nacimiento de Apolo.

Lugares de cultoeditar

El dios Apolo contaba con dos santuarios de gran importancia en la cultura griega: Delos y Delfos, siendo este último el lugar más famoso y popular para consultar al oráculo del dios. Otros templos notables dedicados a Apolo se encontraban en Claros y en Bránquidas, además de su altar adivinatorio en Abas, cuya relevancia era tal que hasta el rey Creso acudía a él en busca de respuestas a sus preguntas. Estos lugares sagrados atraían a miles de devotos y peregrinos de todas partes de Grecia y el Mediterráneo, entre ellos el gran Alejandro Magno, quien recibió una profecía de conquistar el mundo de la sacerdotisa de Delfos.

Los cultos asociados a Apolo, uno de los dioses olímpicos más peculiares, tenían una notable influencia en dos lugares sagrados: Delos y Delfos. Sorprendentemente, estos cultos, conocidos como el Apolo Cintio y el Apolo Pitio, podían coexistir en la misma localidad, cada uno con su propio santuario.[14]​

Se cree que el nombre Apolo deriva de la divinidad anatolia Apaliunas, y su significado podría ser "padre león" o "padre luz". Más tarde, los griegos relacionaron su nombre con el verbo "apollymi", que significa "destruir".[15]​ En la sociedad griega, se pueden encontrar varios nombres como Apolodoro o Apolonio, así como ciudades llamadas Apolonia, en honor a este dios. El culto a Apolo tenía un alcance extenso y global.

El oráculo más famoso y concurrido de Apolo se encontraba en Delfos, una acrópolis fortificada con murallas, fuentes, un teatro y cámaras individuales para los consultantes. Aquí se dejaban ofrendas, incluyendo objetos valiosos hechos de oro, bronce o piedras preciosas. Se estima que miles de personas de Grecia y el Mediterráneo visitaban este templo, entre ellos el renombrado Alejandro Magno, quien recibió la profecía de que conquistaría el mundo. Una peculiaridad de este oráculo era su precisión en las predicciones, nunca fallaba.

Además de Delfos, existían otros templos importantes dedicados a Apolo en Claros y Bránquidas. Sin embargo, uno de los lugares más destacados era el altar oracular en Abas, conocido como "Abeo", un epíteto que deriva de la ubicación geográfica de la ciudad. Incluso el rey Creso, de gran poder y riqueza, recurría a este lugar en busca de respuestas.[24]​ Estos templos y oráculos de Apolo atraían a personas de diversas procedencias, lo que demuestra su relevancia y popularidad en la antigüedad.

Atributos y símboloseditar

Los principales atributos de Apolo eran su arco y flecha, que lo convertían en un imparable cazador y guerrero. También se le asociaba con la música, gracias a su habilidad para tocar la cítara y el uso del plectro. Además, llevaba una espada, símbolo de su fuerza y valentía. Otro emblema importante era el trípode sacrificial, que simbolizaba sus poderes proféticos. Para honrarlo, se utilizaba el laurel en sacrificios y se tejía con él la famosa corona de la victoria en los Juegos Píticos que se celebraban cada cuatro años en Delfos. Incluso la palmera le estaba consagrada, ya que según la tradición, había nacido bajo una de ellas en Delos. En cuanto a los animales, los lobos eran sagrados en su nombre.

Como dios de la colonización, Apolo era considerado un consejero de los colonos y se le buscaba especialmente durante la época de mayor auge en Grecia, entre 750 y 550 a.C. Se cuenta que ayudó a fundar la ciudad de Troya, guiando a los colonos arcadios o cretenses. Aunque también se piensa que esta historia podría ser una adaptación de la influencia cultural de la diosa hitita Appaliunas o Apalunas, que según las inscripciones, estaba relacionada con la ciudad de Wilusa, conocida como Ilión en la mitología griega.

En la literatura, Apolo representa la armonía, el orden y la razón, en contraposición a Dioniso, dios del vino, que personifica el éxtasis y el desenfreno. Esta dualidad entre los dos dioses queda reflejada en los términos apolíneo y dionisíaco. Sin embargo, los griegos no veían estas cualidades como opuestas, sino más bien complementarias: ambos eran hermanos y cuando Apolo se retiraba a la Hiperbórea en invierno, Dioniso tomaba su lugar en el oráculo de Delfos. Esta contraposición se ve reflejada incluso en los lados del jarrón Borghese.

Impacto de Apolo en la expresión artística de la antigua Greciaeditar

El culto a Apolo, dios de las Artes, y a las musas tuvo un papel primordial en la antigua Grecia y se les atribuye el progreso en diversas disciplinas artísticas, como el teatro, la música, la danza, la poesía y la pintura. El amor de los griegos por la música se reflejaba en sus obras de arte, con representaciones de personas tocando instrumentos en vasijas y pinturas. Este culto permitió el desarrollo de las artes a lo largo de los siglos, sentando las bases de las que hoy en día son consideradas como ramas fundamentales para la humanidad.

Apolo, en su faceta de dios de las artes, suele ser representado en forma de un joven apuesto y sin barba, a menudo con una cítara o un arco en sus manos, o descansando bajo un árbol. La famosa escultura del Apolo de Belvedere, redescubierta a fines del siglo XV, fue considerada durante siglos la personificación de los ideales de la antigüedad clásica. Se trata de una copia de una escultura de bronce original griega o romana...

En un mosaico del siglo II descubierto en El Djem (la antigua Tisdro), se puede identificar a Apolo por su halo radiante, aunque en esta representación su desnudez divina se oculta bajo una túnica, demostrando el cambio de convenciones hacia la modestia en el Imperio tardío. Otra representación en mosaico de Apolo con halo se encuentra en el Museo Arqueológico de Susa. Los estándares de esta representación incluyen una cabeza ladeada, labios ligeramente abiertos, ojos grandes y un peinado característico con rizos que caen sobre su cuello, características que evolucionaron con el tiempo...

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