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Cómo Casa Pili en Castro Urdiales superó su pesadilla en la cocina

Alberto Chicote, famoso chef de la televisión, decidió acudir al restaurante Casa Pili para evaluar su servicio y calidad en su programa Pesadilla en la Cocina. Lamentablemente, su visita no tuvo el resultado deseado y se convirtió en el punto de partida de un nuevo establecimiento que nació de las ruinas del anterior.

Cierre repentino

Sin una razón aparente, Casa Pili decidió cerrar sus puertas de manera permanente, al menos hasta el día de hoy. Era el primero de mayo del año 2019, un año antes de la pandemia, cuando el restaurante anunció abruptamente su cierre a través de un breve mensaje en su página de Facebook.

La noticia tomó por sorpresa a sus habituales clientes y vecinos, ya que nadie esperaba este repentino desenlace. Tras recibir muestras de apoyo y mensajes de cariño, Pili agradeció a todos, aunque sin brindar más detalles o planes futuros.

El impacto que dejó el cierre del restaurante en los espectadores se puede ver claramente en las redes sociales, donde aún después de cuatro años, continúan recibiendo palabras de aliento y afecto. Incluso hay usuarios que se sienten identificados, deseándoles mucha suerte y éxito.

Un menú incomestible

El primer indicio de que el restaurante de Castro Urdiales no funcionaba bien, se manifestó durante la cata del menú. Variadas opciones desfilaron por la mesa de Chicote, todas con una calidad cuestionable y una presentación dudosa, dejando en claro que la cosa no empezaba bien.

La idea de acompañar con sirope de frambuesa a las crêpes de marisco y a los pimientos rellenos de bacalao -ambos congelados-, no contribuyó en nada. Una triste ensaladilla rusa, manitas de cerdo tan duras que no podían masticarse, rollitos de masa brick calcinados y un filete a la plancha crudo, completaron un desastroso menú basado en precocinados de mala calidad.

El chef y presentador tuvo que reconocer, masticando las crêpes, que era una de las peores comidas que había probado en su vida. Incluso tuvo que pedirle a Pili que las probara. Pero, para sorpresa de todos, ella reaccionó con indignación ante el comentario de su hermano, afirmando que los platos eran "basura". Sin embargo, al probar su propia comida, corrió a vomitar de las náuseas. Si incluso la cocinera no puede comer lo que sirve, es evidente que algo va muy mal en ese restaurante.

Un desorden arraigado en conflictos domésticos

La experiencia de Chicote en los siguientes servicios fue todo menos positiva. Desde el principio, Pili estaba tensa y se agobiaba rápidamente ante la afluencia de comensales. A pesar de que casi todo lo que servían era precocinado o congelado, las comandas seguían acumulándose, mientras que su hermano Christopher no hacía nada para calmar la situación.

Con el paso del tiempo, Pili se iba poniendo cada vez más nerviosa. Incluso se tomó una cerveza antes de empezar a cocinar y se encendió un cigarrillo en mitad del servicio, dejando asombrado a Chicote. Los insultos, discusiones y acusaciones entre la cocinera y los camareros se multiplicaban, evidenciando la tensión que existía en esa relación familiar y amenazando con separarles.

Sin embargo, el momento cumbre de la noche llegó con el ataque de ansiedad de Pili. Estaba claro que todo aquello le superaba, incapaz de manejar no solo el negocio, sino también los conflictos familiares y personales que arrastraban. Una situación desesperante para todos los presentes.

El resurgimiento de Casa Pili

Tras una intensa sesión de cenas y posterior terapia individual y familiar a cargo de Alberto Chicote, quedaron al descubierto las heridas que afectaban a la familia en su negocio. Quedó claro que la clave para salvarlo era reconstruir los lazos familiares y trabajar unidos hacia un mismo objetivo. Una conversación emotiva, abrazos y lágrimas incluidos, marcó el inicio de una nueva etapa para Casa Pili.


En su partida de Castro Urdiales, el reconocido chef dejó tras de sí una nueva versión de Casa Pili, así como una Pili transformada, más serena, controlada y confiada en sí misma y en su equipo. Ahora trabaja codo a codo con su hermano y su hijo, y ha dejado de lado los productos congelados. Los clientes, cada vez más satisfechos, notan un cambio notable en el ambiente del restaurante.

Mientras se despedía, Chicote confesó con emoción: "Estos momentos son los que realmente valen la pena en mi trabajo".


De esta forma, el negocio continuó en marcha con una clientela fiel y una creciente popularidad en la ciudad cántabra. Las reseñas positivas se sucedían y muchos curiosos acudían atraídos por la fama adquirida por el programa. Todas las opiniones eran favorables hacia Pili, su equipo y su exquisita comida, tal y como se puede apreciar en las fotografías publicadas en las redes sociales del restaurante.

Ternura de dueña despierta amor en usuarios

El esquema del programa es conocido por todos desde que comenzó a emitirse en España. Lo sorprendente es que, a pesar del tiempo transcurrido, sigue obteniendo un éxito rotundo. Alberto Chicote llega al restaurante en cuestión, solicita una mesa y, en pocos minutos , detecta los errores del establecimiento y su personal.

Con la experiencia adquirida a lo largo de los últimos años, el cocinero es capaz de revivir el negocio paso a paso. Como resultado, obtiene un triunfo rotundo. Sin embargo, este éxito no dura mucho tiempo. Apenas unos meses después, el dueño del restaurante suele verse forzado a cerrar. En muchas ocasiones, los conflictos personales son los causantes de problemas laborales que el equipo de Chicote no puede solucionar.

Durante la última temporada, Chicote visitó Casa Pili, y eso que la séptima temporada ya está grabada, aún no tiene fecha de estreno (en este enlace tienes toda la información al respecto). En ese episodio en particular, el programa fue grabado en Castro Urdiales y terminó con la dueña del restaurante vomitando al probar la comida preparada por Chicote.

Otros momentos

En la reciente reapertura de Casa Pili, la madre de la cocinera acudió para ver el resultado de la reforma realizada por Pesadilla en la cocina. La señora se conmovió al ver el esfuerzo y la dedicación de su hija, que logró convertir el servicio en un rotundo éxito. No te pierdas este momento en el siguiente vídeo.

La determinación de Pili hace triunfar a Casa Pili: "Jamás imaginé recibir un regalo tan valioso como el que me dio Chicote" laSexta.com

Alberto Chicote se encuentra con los propietarios de 'Los 5 sentidos' en una reunión para hablar sobre el funcionamiento del negocio. Lourdes cuenta cómo se conocieron, pero también han habido épocas en las que la desmotivación se ha hecho presente. "Todos los problemas, los llevas contigo a casa".

Un insólito incidente tuvo lugar en este comercio

Las estadísticas no mienten (incluso hay escritos que lo confirman): de cada diez establecimientos de hostelería que pasan por el programa Pesadilla en la Cocina, en manos de Chicote en La Sexta, seis acaban cerrando sus puertas. Y no es que los consejos del famoso chef no hayan sido efectivos para algunos (aunque muchos han generado controversia), sino que la situación ya era insostenible desde el principio.

El esquema del programa se sigue repitiendo desde su inicio en España y, curiosamente, sigue funcionando incluso mejor que en sus comienzos. Al llegar al restaurante en cuestión, Chicote pide una mesa y, al entrar en contacto con el personal y probar la comida, detecta rápidamente los errores del establecimiento de hostelería.

Gracias a sus conocimientos adquiridos a lo largo de los años, el cocinero logra, poco a poco, reflotar el negocio. Y lo curioso es que tiene éxito. Sin embargo, este éxito es efímero. Apenas unos meses después de alcanzar su objetivo, el dueño del restaurante visitado por Chicote se ve obligado a cerrar sus puertas. En muchas ocasiones, los problemas personales que afectan al negocio (y en los cuales el equipo de Chicote tiene poca influencia), impiden que este llegue a buen puerto.

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